Una experiencia musicada y guiada por un disc-jockey. Una propuesta para la escucha de música cuando la atención está activa.
Un viaje de 2 horas a través de la música, para comprobar y sentir cómo y dónde estamos desde una perspectiva tranquila, quieta y relajada a modo de bálsamo.
LA MÚSICA PUEDE ACTIVAR distintas emociones, paisajes, vivencias, recuerdos y memorias olvidadas
Información sobre próximas sesiones escribir un WhatsApp a:
“La música se iba fundiendo conmigo, con mis cosas, sutilmente entrelazándose"
Tania
“Estar allí, en compañía de ese tejido sonoro que por momentos me acercaba a mí y, en otras ocasiones, me dejaba volar hacia lugares ricos y desconocidos.”
Tania
“Un espacio de desconexión del ajetreo diario y una reconexión profunda con uno mismo a través de la música.”
Rafa
“Cojo el BPM con las mismas ganas con que cojo la cama: abriéndola lentamente para dejarme acunar y que el sueño me arrope.
También con las ganas de ir a un concierto que desconozco pero sé que será único, exclusivo.
Estar en un BPM es como subirme a un vehículo, -no sé si tren, avión o nave-, pero me hace viajar. Hacia adentro. Segura. Con lo que haya.”
Inés
“Las sesiones para mí son un viaje acompañado, profundo y mágico.
Ritmos, melodías y sensaciones que atraviesan el cuerpo de pies a cabeza”
Meri
“Está ahí, pendiente en todo momento de lo que está ocurriendo para seleccionar la música idónea que necesita ese instante y crear así la atmósfera perfecta para que ocurra lo que está llamado a ocurrir”
Juako
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Disc-jockey y coleccionista de discos en activo desde 1978. Me formé en psicoterapia corporal y movimiento expresivo para averiguar cómo y por qué actúan las diferentes músicas en nuestro cuerpo y la repercusión paralela que tienen en los distintos planos.
Desde el año 2000 trabajo con regularidad para psicoterapeutas. Asesoro con músicas a espectáculos y encuentros, talleres, conferencias, clases, etc. relacionadas con el desarrollo humano.